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Posts Tagged ‘géneros literarios’

Los que me conocen saben que soy lectora compulsiva. Lo leo todo. No importa que sea un botella de champú (incluso si no estoy en el gran trono) como los ingredientes de lo que compro en el supermercado (aunque estén en griego, que así practico lo poco del alfabeto que aprendí en BUP) pasando por revistas de motos, el periódico en los bares, los anuncios del metro de Moscú entre trayectos (hay que practicar el cirílico que allí se estila mucho) hasta la literatura pura y dura tanto en formato digital como tradicional.

En literatura, no es que no tenga criterio como afirma mi buen amigo Phil, es que necesito leerlo todo para en el caso de tener que desprestigiar a un autor poder hacerlo con la conciencia tranquila y conocimiento de causa. No puede criticarse nada, ni constructiva ni destructivamente sin haberlo experimentado previamente en las carnes. ¿No creen?

Y aquí entra el Chick Lit. Para quién no sepa todavía lo que es, lo explico por encima. Según la Wikipédia (http://es.wikipedia.org/wiki/Chick_lit) la entrada merece la pena leerla entera, aquí sólo copio una pequeña parte:

“ Chick Lit es un género de la novela romántica, que actualmente está en auge, escrito y dirigido para mujeres jóvenes, especialmente solteras, que trabajan y están entre los veinte y treinta años.”

Y así son sus protagonistas y sigue…

“El género se definió como un tipo de post-feminismo que iba más allá de presentar a la mujer como una víctima dependiente del criterio masculino para encontrar su propia valía. El género pretendió mostrar la extensa gama de experiencias que atraviesa la mujer actual, incluyendo el amor, noviazgo y los problemas de género. La compilación hizo hincapié en trabajos experimentales, incluyendo temas violentos, sexuales y perversos.”

Y descrito así parece que sea un género hasta serio oye, y lo de incluir temas violentos, sexuales y perversos tiene su morbo para qué negarlo… ¿Siguen sin saber de lo que hablo? Bien, si les digo:

“El diario de Bridget Jones” (Helen Fielding), “El diablo se viste de Prada” (Lauren Weisberger) o “Sexo en Nueva York” (Candace Bushnell) ¿qué me dicen? ¿les va sonando algo?

Y me dirán, pero eso no es lo descrito arriba. Si han leído los libros y recomiendo encarecidamente que los lean, las mujeres porque disfrutarán y los hombres por que conocerán más a las mujeres, técnicamente sí lo es pero desde una perspectiva un poco libre.

En serio, para mí son libros frescos, de vocabulario informal y sobre mujeres que nada tienen que ver con nosotras. ¡Están todas locas! Además de que viven en la Dimensión Desconocida.

Vamos a ver, analicémonos a nosotras mismas con un pequeño test:

– Quién de nosotras trabaja en: una revista de moda/periódico/editorial (El diablo…, Bridget Jones, Cómo ser lo más de Nueva York), una marca de cosmética de alto standing (¿Hay alguien ahí afuera?), de relaciones públicas de hoteles de cierto prestigio (Rachel se va de viaje). Eso si sois blancas y europeas/norteamericanas.

– Las latinas no os escondáis que os veo ¿cuántas de vosotras sois vicepresidentas de una gran compañía, esposas amantísimas de un abogado de gran prestigio, presentadoras de un programa matutino de gran audiencia, fundadoras de una revista de moda, cantantes de rock de éxito o reporteras de un periódico. Pues todo eso son las protagonistas de El Club de las Chicas Temerarias.

Ok, sigamos. Quizá alguna se ha visto representado su mundo laboral aunque sea de refilón con estas mujeres, para vosotras va la segunda pregunta:

Mírate los pies y dime si tus zapatos son de las siguientes marcas: Manolo, Jimmy Choo o Loubouttin. Eh no hagas trampas, esos zapatos que tienes en el armario para ocasiones especiales no, si no ésos que te pones cada día para ir a la oficina y de salida pasarte por el súper.

¿El bolso que llevas ahora mismo es un Birkin de Hermés?

Si tu respuesta ha sido un no rotundo, rotundamente no eres una chica Chick Lit, por lo tanto de ninguna de las maneras el Chick Lit nos puede representar a la gran mayoría de las mujeres con los problemas, circunstancias y vivencias de la gran mayoría de las mujeres.

No son libros que pretendan “ir más allá de presentar a la mujer como una víctima dependiente del criterio masculino para encontrar su propia valía”, el objetivo de la lectora es divertirse con los problemas banales de unas locas con unos trabajos que no conseguiremos ni en nuestros sueños más salvajes y unos tíos buenorros que además son románticos, comprensivos, viriles y que huelen de maravilla que sólo existen la imaginación femenina.

Ellas no tienen problemas para llegar a final de mes, pagar la hipoteca, tener una raya de palmo en la raíz del pelo por que no tienes un minuto de tiempo para ir a la pelu y cuando por fin lo tienes tu hijo necesita unas bambas.

Trabajas en una oficina, en una tienda, en una línea de producción, eres maestra, teleoperadora o comercial industrial como yo, que me muevo en el glamouroso mundo de las máquinas serradoras de madera.

Pero gracias a Dios no tenemos los problemones de estas mujeres y es que sus jefas las esclavizan para usar la talla 38, hacen la dieta del abecedario (un día comen albaricoques, alcachofas y acelgas y al día siguiente la tienen que dejar por que tocan bollos, bizcochos y boquerones en vinagre con pan, aunque también pueden comer brócoli pero no es tan sabroso….), tienen problemas con la cocaína por que su trabajo consiste en ir de fiesta en fiesta hasta altas horas de la madrugada (Jesús, que estrés), no saben decidirse entre el pretendiente canalla y el pretendiente modosito, ¡¡¡ pero si yo ni siquiera tengo pretendiente!!! o tener que dejarse ver con el cachas de moda por exigencias de su puesto de trabajo (des de luego que asco, ir de fiesta en fiesta con un cachas…)

Buenísimo uno de los problemillas secundarios del último libro que estoy leyendo “A girls guide to vampires”. Imaginaos que os vais de vacaciones con una amiga a la República Checa y el primer día os da un vahído y por casualidad anda por ahí un pedazo de tío de 1,90 que es capaz de llevaros en brazos tres pisos escaleras arriba sin resoplar, guapo hasta matar, con los ojos de color ámbar (¿ámbar? ¡Pero si eso es amarillo yema huevo! ¿Quién tiene los ojos de ese color?) Al cual no sólo os lo ligáis al día siguiente si no que además os lo tiráis y vuestra máxima preocupación en el momento clave ¡es el tamaño enorme de su miembro! ¡¿¡ Pero qué clase de problema es ése ?!? Eso es como decía mi abuela “Falta de hambre y los morros muy llenos de pan” hombre, hacerle ascos a semejante ejemplar…

Lo dicho, frivolidad pura y dura para pasar ratos partiéndose de risa y soñando con un mundo ideal que mal que nos pese y por muy íntegras y realistas que seamos también nos gustaría vivir.

Y a ellos, leed algún libro de estos, hombre, por que al fin y al cabo son libros escritos por mujeres, dirigido a mujeres hablando de lo que más les gusta a las mujeres y entre tanta marca de bolsos y dietas extrañas y tíos que no se parecen en nada a vosotros (eh, no os frustréis, es simplemente por que no existen) hay una gran verdad y es el pensamiento más profundo de las mujeres, qué es lo que nos hace sufrir, lo que nos enamora y qué sentimientos afloran como respuesta al acto más insignificante del que tenemos al lado. Es una forma más de comprendernos. Somos complejas y nos gusta serlo.

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