No es estoy muy bien estos días, estoy de capa caída. De bajón… Hoy día luna, día pena…
Ha pasado el Agosto, me he pegado una de las mejores vacaciones de mi vida y ahora vuelta a la normalidad…
Normalidad relativa.
Vuelta al trabajo, vuelta a este pueblo de extraños. Granollers no té glamour.
Me encuentro sola en una mini ciudad a la que no me acostumbro aunque viva en ella desde hace ocho años.
La gente a la que más quiero está a 30 kilómetros en la ciudad perfecta… Barcelona.
Y eso que personalmente, me están haciendo muy feliz. Y eso ahoga mis penas parte del tiempo pero necesito un cambio de aires.
Yo no estoy hecha para una ciudad fantasma como ésta.
Ahora que tengo todo el tiempo del mundo no sé qué hacer con él.
Aquí tengo pocos amigos y cada uno tiene su vida. Hasta Yannou ha vuelto a Barcelona asqueado de este pueblo.
Sueño con volver a Barcelona. Todo el mundo lo sabe. No he dejado de decirlo en ocho años. Pero ahora el sentimiento es más intenso.
Quizá sea el bajón. Granollers está todo en obras, paso por un momento profesional más bien desesperante y sólo el trabajo me ata aquí.
Bueno… el trabajo y el contrato de un año de alquiler… Aunque, bien mirado, no hay nada que no tenga solución. Lo mío son las rupturas
Espero que cuando se reanuden las clases me sienta mejor pero las clases son sólo un día a la semana.
He vuelto a mirar lo del Taichí pero… de momento no habrá clases, falta gente. Llevo seis meses así.
He vuelto a mirar el curso superior de Comercio Internacional (llevo seis años detrás de ese curso… desde que estoy en la empresa), este año tampoco lo harán, no hay gente suficiente.
En el Casino iban a hacer cursos intensivos de Danza Oriental. Se cancelaron por que yo era la única apuntada…
¿Cómo voy a ser capaz de osar querer aprender a hacer malabares? Si aquí no conocen ni la palabra!
Y la culpa no la tienen las entidades. Qué más quisieran ellas tener gente y hacer muchas cosas.
¿Estoy en un pueblo fantasma? No. Estoy en un pueblo de rancios.
Soy una persona social, me gusta estar con gente. Me gusta estar con la familia, pasar la tarde o unas horas de la noche en la terraza de un bar hablando con los amigos, las reuniones espontáneas, las llamadas “hola ¿qué haces? Vamos a tomar un café”.
Esto último lo echo especialmente de menos. Aquí hay que solicitar audiencias con dos semanas de antelación para tomar un cortado para que luego te lo anulen en el último momento.
Echo de menos salir por la noche por Pueblonuevo y las subidas a Montjuïc los domingos por la mañana o las tardes de verano.
Ir a una buena obra de teatro y pasear por la catedral en lluviosas tardes de invierno oyendo el sonido de la flauta de un músico callejero.
Hacer cosas, aprender, redescubrir el mundo que me rodea. Conocer gente nueva constantemente.
Tengo que volver a Barcelona. El otro día con mi hermana hablábamos de todo lo que podremos hacer cuando vuelva.
Lo primero ir las tres hermanas juntas al gimnasio. Ester y Chucky ya lo hacen ahora y me decía que el otro día hablaban de lo mucho que me gustaría ir con ellas.
También mirábamos los cursos de la Casa Elizalde. Había tantos interesantes que se me cayó la mandíbula al suelo.
Cursos de acercamiento a otras culturas, de historia del arte, de psicología, fotografía, talleres de escritura, de guiones de cine, de cortometrajes, gospel, teatro, danza oriental, danza africana, talleres de origami, ikebana, caligrafía con tinta china, costura de supervivencia, automaquillaje, restauración de muebles, interiorismo… ¡hasta hay un curso para aprender a ir en bici!
Bueno, bueno, y los cursos de la Farinera del Clot ya son la bomba ¡que tienen un taller de strip-tease! Ahora que vuelvo a tomarme el régimen en serio puedo probar el acercarme un poco más a Dita Von Teese.
Pero ¿qué hago perdiendo el tiempo aquí?
Encerrarme en mi Bolsón Cerrado. Consumiéndome, mordiéndome las uñas y dándole vueltas a la cabeza.
Obsesionándome con pequeñas cosas y convirtiéndome en el Gollum.
Ahora que tengo todo el tiempo del mundo, que nadie me espera en casa, que fui valiente para romper las cadenas que me ataban, me estoy atando yo misma a una soledad autodestructiva que me destruye a mí y a todo lo que me rodea.
Llego a casa y ésta se hace eco de mi estado de ánimo, está oscura y silenciosa. Bajo las persianas para poder dejar abierto y que se airee la casa pero llego y si estoy sola no las vuelvo a subir, no dejo que la luz entre en mí. Y sin darme cuenta, me voy convirtiendo en un personaje lorquiano atormentado. ¿Pero qué me pasa?
¡¡ Que no hace ni dos semanas que se acabaron las vacaciones!!
Por suerte, mi hedonismo no me permite entregarme al dolor y al sufrimiento. No me gusta el dolor. He de tener una meta ¡ya!
Tengo un objetivo. Voy a buscar el piso perfecto. Sin prisa pero sin pausa y acabar el año en Barna.
¡Ahora ya tengo experiencia! Ayudando a Phil con el suyo y luego con el mío!
Sé lo que quiero, dónde lo quiero, cómo lo quiero y lo más importante, la certeza de hasta dónde puedo llegar para poder pagarlo.
La semana pasada tuve que huir de Gra por que la Fiesta Mayor no me dejaba dormir. Mi amiguete más querido se apiadó de mí y me cobijó en su casa unos días.
Puede comprobar que no es para tanto el desplazarse a Gra para ir a trabajar y luego volver. También es verdad que era Agosto y no había tráfico pero aún así no le veo el problema. Es sólo media hora. De hecho, llevo cuatro meses bajando a Barcelona cada dos por tres.
Y en invierno será un palo por el frío y cuando llueva también. Pero valdrá la pena sólo por volver.
Vuelvo a ver la luz.

A ver muchacha… bueno, hola, que es la primera vez que te escribo. Yo creo que en esto de vivir en la city o fuera va en función muchas veces de donde hayas crecido. A mi, ciudadano del extraextraradio (Vilanova), me da algo si plego y me tengo que quedar en la jungla de asfalto hasta el día siguiente. Y voy y vengo cada día, un trayecto parecido al de GRNBCN. Unos cuanto miles de curritos lo hacemos cada día. Si ese es todo el problema busca piso en BCN y sigue currando en GRN hasta que encuentres algo mejor y más cercano, no te pasará nada grave
Eso sí, mucha suerte con la búsqueda de vivienda.
Hola, como bien dices, ésa es la decisión que he tomado. Vuelvo a Barna y seguiré trabajando en Granollers, no es nada grave. De hecho, lo he estado haciendo ya durante unas semanas.
A mí me pasa al contrario que a tí, soy de Barcelona y estoy acostumbrada a la jungla, me trajeron a Gra y mira que han pasado nueve años pero no me adapto.
Yo necesito el movimiento, la diversidad, el ruido, el smog.
Aparte de estar cerca de los míos, aquí estoy completamente sola.
Referente a la vivienda… eso son palabras mayores, en breve lo comentaré, ya casi tengo algo pero no se puede contar ;-P que si no se gafa…
Muchas gracias haber leído la entrada y por tu comentario.
Un saludo.
Yo estoy contigo Pandora.. me moriría en Granollers y sobretodo en invierno…. pero hago un apunte más…
uno es de donde está su gente! y vivir cerca de ellos llena mucho la vida .-)P
Animo con el piso, con un poco de suerte en cuatro días estas por aqui…