Hoy estoy romanticona ya os aviso. Los que me conocéis sabéis que no es un estado anímico normal en mí. Yo, que soy La Femme Fatale según Phil… pero bueno, una también tiene su llamita interna que solo calienta a algunos privilegiados y que a veces se inflama combustionando todo a su alrededor.
Tranquilidad, que nadie se asuste, últimamente he tenido sesión de Love Actually, Amélie y Don Juan de Marco y cometí el error que verlas sola.
Y eso me hizo pensar en un pequeño acto de amor y cariño que nos tomamos muy a la ligera: El beso.
Y es que últimamente se besa por todo.
Recién conoces a un niño y sobretodo las mujeres reclaman un beso. Y el niño las mira con cara de terror y sufrimiento mirando de reojo a su madre y pensando ¿otra vez? ¿pero por qué tengo que besar a esta señora que no conozco de nada?
Te presentan a alguien y como no des los dos besos hipócritas de saludo pasas por maleducada. Pero que queréis que os diga, encuentro de lo más ridículo chocar las mejillas y lanzar al aire el ruido de dos besos.
Los besos se dan o no se dan y punto. Y si se dan, que sean bien dados y por que lo sientes.
Yo beso a mis padres, a mis hermanas y a mis amigos cuando los veo. Pero son besos verdaderos, a menudo acompañados de abrazos que por cierto, es otra costumbre que estamos perdiendo. El abrazo, ese gran olvidado… buen tema para otro día…
El beso es la tarjeta de visita del romance. No hay nada peor que conocer a alguien, que te atraiga, pasarse horas, días, meses o incluso años esperando a que te dirija la palabra y cuando llega la hora de la verdad, su beso sea como el de la boca del pez, duro y frío.
O peor, el del caracol, baboso.
O incluso me he encontrado el del hambriento, aquel en el que abren tanto la boca que parece que te vayan a sacar la cabeza de cuajo. ¡Qué miedo!
Y cuántos besos se han inmortalizado…
Mi beso preferido siempre ha sido el de Klimt.
A pesar de las teorías de la dominación masculina, de la composición fálica de la obra y todo lo que se ha escrito de ella.
Es un beso subyugador, masculino y protector con el que no hay más remedio que dejarse llevar.
El beso que vence toda resistencia y que subyuga los sentidos. El beso con el que me despierto cada mañana.
Como cantaba Virgïnia Glück:
“Colgada de una escarpia en la pared, puedo sentir contigo feliz el instante que el pintor imaginó.
Colgada de una escarpia en la pared, puedo sentir tus labios al óleo en mí.
Colgados por el beso tú y yo, colgados por el beso de Klimt.”

Hay besos efímeros y casuales que surgen de la cotedianeidad. Besos enamorados que encontramos en las calles y en los parques.
Los besos del despertar adolescente, los besos del amante enamorado en secreto de la vecina de al lado que por fin le ha contestado a su carta.
El beso de los novios felices que pasean su amor sereno por la ciudad.
Besos tristes de Magritte de los que besan por costumbre, para los que el beso no es más que un gesto añadido a los hábitos adquiridos.
Nos levantamos, duchamos, peinamos, desayunamos, besamos al compañero de piso y nos vamos a trabajar sin recordar siquiera de que hemos besado.

Besos náufragos del que vive cada minuto como si fuera el último de su existencia.
La intimidad de Egon Schiele mal ententida y tildada de pornografía no es más que el ansia de vivir unido al cómplice.
La vibrante desesperación de la pasión absoluta.

Besos robados en la angustia de Munch.
Son los besos furtivos y escondidos de la otra/el otro.
Los besos del engaño que da el que habitúa besos tristes.
Es el beso recibido sin esperanza y recae en el vacío existencial del que sabe que jamás será depositario sincero.
Besos culpables de futuro incierto.

El beso dominante y anulador del que se sabe superior.
El beso que no admite discusión. El beso que es recibido con miedo e impotencia sin plantear siquiera un posible rechazo por miedo a las represalias.
El beso que aparece en las noticias de vez en cuando como símbolo de la locura y la crueldad humanas.

Y el beso delicado e imperecedero de Rodin. La entrega absoluta de dos seres en una sola entidad.
Con la serenidad que otorga la atemporalidad.
El amor cuidado día a día simplemente con un beso.
Con el tiempo, en las relaciones el beso se pierde y se vuelve el beso triste. Te vas a dormir y parece que sólo haya dos opciones: o sábado sabadete o espalda con espalda.
Oye ¿y el término medio? ¿y unos besos y abrazos simplemente para recordar al que tienes al lado que no has dejado de quererlo ni un instante desde el mismo día en que lo conociste? Que un beso (o unos cuantos) no comprometen a nada ni necesitan una gran fuente de energía.
Que por muy cansados que estemos a lo largo del día sólo nos roban cinco o diez minutos de nuestro tiempo y hacemos feliz al que duerme a nuestro lado y a nosotros mismos.
Señoras, señores, bésense que si sale en las películas por algo será.

Para quien YA haya visto Cinema Paradiso, un pequeño aporte a este post:
Genial Jack. NO he visto Cinema Paradiso y no me lo tomaré como spoiler por que considero que ésto era lo que le faltaba a este post.
Gracias por tu regalo.
Hola! me gustaría saber el nombre del autor de la obra q aparece antes de la escultura de Rodin, habia visto antes esta pintura y m ha gustado pero no he podido recordar el nombre, ni del artista ni de la obra. T agradeceria mucho tu información.
Hola Naty. Ese cuadro se llama “El Vampiro” o “La Vampira” lo puedes encontrar con los dos nombres y el autor es Edvard Munch, el mismo pintor de “El grito”.
Muchas gracias por el dato. Aprovecho para decirte q m ha gustado mucho tu blog, hay muchas cosas interesantes!
Muchas gracias a tí Naty por haberlo leído y hacérmelo saber. Por mucho que escriba para mí misma, mi ego se ve regalado al saber que alguien más lo ha leído. Y si encima te ha gustado… hmmm entonces ya estoy contenta para todo el día!
Me encantaron tanto este como el del las nuevas relaciones afectivas… te animo a seguir así!
Además tienes toda la razón, el beso y el abrazo es esencial… para mí el motor de la vida son las relaciones entre personas y esas siempre culminan en un beso o un abrazo.
Mi preferido … el beso sincero que te dan sin que te esperes pero que es deseado por ambos…